La Comunidad Crítica

(escrito durante el año 2009, fecha de registro del 04/01/2010)
INTRODUCCIÓN A LA COMUNIDAD CRÍTICA, del libro La Comunidad Crítica: Ads-Arts
Quiero destacar una lectura del presente texto orientada en la escena internacional. Desde un marco social de ciudadanía europea, en una UE obligada a posicionarse, dar voz y manifestar un análisis en clave internacional. Capaz de procurar el mantenimiento de los derechos y libertades conseguidos en el último siglo. Desde una de las sociedades con mayor responsabilidad, capacidad de influencia y poder de decisión, ante los retos que implica una nueva sociedad global en red hoy abandonada a decisiones que operan al margen de la democracia. Haré mención específica a particularidades de mi país, Catalunya, creo aplicables al resto de autonomías que completan hoy el Estado Español. Ante un escenario que atañe a todas las administraciones que le integran y le son parte. A toda una ciudadanía que debe sentirse responsable y partícipe de decisiones que desde el universo cotidiano, deberán estructurar urgentemente una nueva sociedad resistente a los nuevos retos internacionales.
Hoy, ante claros e importantes desafíos para la práctica del análisis crítico y para el cuidado y defensa de principios de igualdad, libertad y derechos humanos. Con un debate capaz de actualizar y generar nuevos métodos de análisis crítico intercultural, que preserven el proyecto europeo de los últimos cincuenta años, y retomen principios que deben sus orígenes a la intelectualidad europea anterior a la II Guerra Mundial. Para dar respuesta a urgentes cambios, ante una nueva organización y redimensión socio-económica que ha desplazado su centro neurálgico, y que la actual crisis certifica como un progresivo traspaso de poder hacia nuevas latitudes.
Quiero dejar bien claro que ante la perspectiva internacional, toda mención al Estado Español incluye todas sus administraciones con poder parlamentario según práctica democrática, y todo tipo de sensibilidades y signos políticos. De un modo u otro, según decida cada electorado, partícipes e inevitablemente corresponsables dentro de la UE. Integrados en una misma mesa de diálogo dispuesta ante una nueva dimensión global en red. Donde debatir grandes cambios que ya anuncia el futuro inmediato.
Utilizando dos acontecimientos, que recientemente se han mostrado determinantes en cuanto a su efecto sobre el nuevo futuro, divido el análisis en aspectos económicos y socio-políticos. Estos son: i) las consecuencias de la globalización del sistema financiero internacional y de la actual crisis. ii) los cambios político-sociales que conlleva la implantación en el territorio de las nuevas tecnologías.

El avance hacia una nueva dimensión global, causa última de ambos aspectos mencionados, nos advierte, a su vez, sobre un urgente cambio de paradigma socio-económico, en donde convergen dos fenómenos que les son resultado y desenlace. Estos son:
                i) la globalización del sistema financiero internacional, sin la aplicación de medidas previas de regulación internacional, fomentó prácticas que finalmente han sido invalidadas por los hechos, ilustradas con la fallida de Lheman Brothers el 14 de septiembre de 2008, con la crisis económica que a día 10 de noviembre de 2009 aún vivimos, y con el actual vacío ideológico sobre prácticas financieras globales.
Hoy, podemos afirmar que la economía neoliberal se ha visto deslegitimada ideológicamente, una vez demostrado que principios de libre competencia y crecimiento a escala global no logran garantizar un sistema válido socialmente.  Los hechos demuestran que la misma estructura del ciclo financiero aplicable a escala nacional, es inasumible en una economía globalizada y al margen de una renovada tutela pública de la economía. De hecho, el riesgo sistémico que conlleva la práctica de una economía neoliberal de libre mercado a escala global ha desarticulado la globalización.
Sorprendentemente, esta falta de legitimidad ideológica no se traduce por el momento en una aplicación de medidas políticas claras y homogéneas sobre el sistema financiero internacional. Aparte de las recientes medidas adoptadas por UK, para la aplicación de tasas sobre beneficios financieros, que parecen secundadas por la UE y encuentran hoy aún la oposición de EEUU, China y del FMI, las noticias que se van sucediendo pronostican escenarios complejos y desiguales para la práctica legítima de la democracia, ante intereses financieros que persisten después del plan de rescate.
Vemos cómo, una vez aplicado el paquete de ayudas, la crisis se está transformado en una descapitalización de facto del poder político de los estados más sensibles a la deuda, inhabilitados ante la dimensión del poder financiero. Véase la reciente recalificación de la deuda griega, BBB+, la más baja en una década, 12 de diciembre de 2009. O las actuales presiones de las agencias privadas de calificación del crédito sobre la calidad de la deuda española. Agencias que en su momento fueron cómplices para la calificación errática de la calidad de la deuda, de empresas como Lheman Brothers. Hoy, después del esfuerzo que ha supuesto el plan de ayuda al sistema financiero, mientras no se aprueban medidas de control y regularización sobre las primas, estados democráticos sufren la pérdida de credibilidad, ante estas mismas agencias privadas de calificación de deuda.
                ii) una inevitable crisis de valores emerge visible en rincones dispares de la geografía internacional. Ante la rápida transformación de las estructuras de control y administración de la información, divergencias políticas para la aplicación de los derechos humanos se muestran visibles y alarmantes. Mientras, intereses de mercado prueban de restar unanimidad internacional a su defensa, justifican desequilibrios en un mercado globalizado, y fomentan una aplicación a la baja de sus principios.
La fallida de la sociedad de consumo augura también un descubrimiento, un trágico desvelo de consecuencias imprevisibles. En plena crisis, roto el control sobre la información, sobre los medios y la sociedad de consumo, es de prever que los efectos que ha provocado hasta hoy en el mundo prácticas irregulares del sistema neoliberal adquieran un nuevo acento, una nueva visibilidad mucho más trágica.
A su vez, sin duda los esfuerzos por mantener el control sobre la información serán renovados, redimensionados y redefinidos, para de nuevo alcanzar su objetivo. Mientras, la libre circulación de la información empieza a evidenciar hoy dificultades políticas ante intereses económicos, para alcanzar acuerdos internacionales imprescindibles. A pesar de las claras dificultades que trascienden a diario, el resultado de la actual cumbre de Copenhague es de esperar confirme un primer cambio de orientación al respecto. Con la firma de un acuerdo internacional, para la aplicación de medidas orientadas a combatir los efectos del cambio climático y el fin de la era del petróleo, el llamado peak oil. De no cumplirse esas espectativas se agravará la crisis de valores occidental.
Podemos interpretar otro foco de crisis a las afirmaciones de Barack Obama, del día 11 de diciembre de 2009, en la ceremonia de recepción de su premio Nobel de la Paz. Partiendo del Eje del mal espoleado por la administración de G.W. Bush, hoy observamos en la política internacional de EEUU la transformación relativamente cómoda de los argumentos que justifican la práctica de la guerra. Apelando a una legitimidad que, si se refiere a Afganistan e Irak, no queda probada, la guerra preventiva justificada con argumentos morales se ha convertido hoy en una guerra preventiva justificada en defensa de una práctica democrática, legitimada como verdad metafísica universal.
Asumida la práctica de la erradicación del oponente, con premio Nobel incluido, los cadáveres para éste nuevo episodio suponen, ante una opinión europea laica, un coste político mucho menor y una mascarada mucho más cómoda. Evidentemente, ante el coste que pueden implicar planes de desarrollo seguimos hablando de la práctica de la guerra por motivos económicos. Un rumbo ya irremediable que pudo resolverse con inversiones y ayudas. La cita a Jean Baudrillard que inicia el texto, deja constancia de una deriva que lleva años gestándose. Con una irrefrenable y primitiva sed de seguridad, EEUU se ha desinhibido aplicando la guerra como respuesta legítima a cualquier acto violento. Añado la reacción de Obama al atentado fallido en Detroit, 28 de diciembre de 2009. Declaraciones que abren un nuevo frente en Yemen, y previsiblemente un nuevo foco de sufrimiento y muerte. Certificando con ello que todo occidente finalmente ha encontrado esta vez un cómodo alter ego para una práctica pública de la guerra. Erigidos como exclusivos usuarios de una verdad que legitima la muerte de miles de inocentes, que sufren al margen de decisiones políticas, y sin necesidad de análisis previo sobre las causas mismas del conflicto.
En este escenario, el evidente desconcierto internacional en materia de derechos y libertades individuales empuja hoy a la sociedad contemporánea hacia el desasosiego, la pérdida de confianza en los principios de libertad y derechos individuales, y a una crisis de valores con efectos imprevisibles. Paralelamente, empresas como Facebook o Twitter se están transformando, progresivamente, en una réplica de la programación televisiva para el entretenimiento de masas y el imperativo de la diversión. Una plataforma que progresivamente se orienta hacia una sociedad lúdica on-line, para la distracción y vehiculación de comunicación políticamente aséptica. El Homo Ludens que George Steiner ya denunciaba en 1974, reproduce un acto de iconoclastia suicida sobre la propia libertad, ya practicado en el medio televisivo.
Pudiendo ser un medio para la organización y creación de análisis y contenidos, las comunidades on-line están sirviendo ya de plataforma para el escarnio y linchamiento mediático de uno de los grandes mitos de la era moderna: la individualidad. Mito hasta hoy imprescindible para la pervivencia del análisis crítico, y que es hoy objeto de linchamiento público sin prever que se están vulnerando con ello, bajo el signo de la homogeneidad, principios de libre opinión, criterio o análisis individual. Nociones muy al margen del individualismo.
Como ya he mencionado, en el nuevo escenario internacional, ambos fenómenos descritos se orientan con cambios importantes, hacia una red socio-económica global que ha visto trasladado el epicentro financiero hacia China. Una nueva superpotencia económica que emerge sin dar por el momento signos de abertura ni público apoyo a la libertad de expresión ni a los tratados de defensa de los derechos humanos. Por lo tanto, inhabilitado el individuo para la práctica de la crítica, en un nuevo marco de interdependencia entre potencias que de un modo u otro no garantizan libertades, el análisis crítico deberá elaborarse con nuevas metodologías. Para procurar la entrada del nuevo paradigma socio-económico que la crisis anuncia, y que el plan de rescate pretende acomodar y vehicular.
Nuevas metodologías capaces de preservar y promover en la nueva escena internacional la reivindicación, el mantenimiento y la defensa de esas libertades y derechos alcanzados en el último siglo. Metodologías ante nuevos desafíos de futuro, que requieren de una nueva ciudadanía global. Que articule su crítica, su análisis, con nuevos lenguajes interculturales. Para la recreación de un universo simbólico intercultural, capaz de orientar con éxito una segunda globalización. Para una nueva sociedad global que deberá emerger después de la crisis, disponiendo ya de una ética de ciudadanía universal que responda con claridad a los retos hoy abiertos.
Como hemos dicho, en plena crisis económica, la globalización del sistema financiero ha confirmado hoy vínculos políticos y económicos de interdependencia, que hace apenas dos años, aún dentro del status quo de la postguerra fría, parecían improbables. Léanse en esa línea las manifestaciones de Obama certificando un G-2 entre China y EEUU, en su reciente gira por Asia, noviembre de 2009. Afirmando su preferencia por el pragmatismo ante la pujanza China, para evitar que las diferencias sobre derechos humanos sean motivo de conflicto, temas abiertos en Tíbet o Taiwan quedan sorprendentemente apartados. Además, la aceptación de estas declaraciones deberán leerse con atención. En el plano internacional, como una propuesta de mutuo respeto y acuerdo de EEUU, ante la pujanza de la economía china. Ante las condiciones laborales del trabajador chino, una segunda lectura va dirigida a aquellas economías europeas que llevan consigo el coste del Estado del Bienestar, y compromisos en materia de derechos laborales. Implica una primera devaluación de la competitividad internacional de sus empresas, o bien una fuente de tensiones hacia una devaluación de las condiciones de trabajo en sus países. El acuerdo entre un nuevo G-2 que transforma el escenario internacional, desplaza a la UE más social y llega determinado por la voluntad de pervivencia del sistema financiero internacional, mediante el plan de rescate financiero, y a costa de la clase media.
Siguiendo el análisis de los dos factores mencionados, por otro lado la implantación de las nuevas tecnologías permite avanzar hacia una comunicación rápida y global entre contextos socio-políticos distantes. Diluido como hemos dicho el control político sobre la información, es posible intercambiar globalmente análisis que ponen en evidencia la fragilidad en la aplicación de principios de igualdad y libertad del individuo a escala internacional.
Ambos factores conjuntamente, en esa convergencia hacia un nuevo marco socio-económico global, plantean el nacimiento de un nuevo análisis en red, donde conclusiones que parecían válidas, legítimas y universales, vuelven a necesitar reflexión, amplitud, y una renovada lectura intercultural. Léase al respecto el debate sobre la identidad francesa, lanzado a la escena pública por Nicolás Sarkozy. Y el reciente referéndum sueco, con resultado contrario a la construcción de nuevos minaretes en el país. Impulsos hacia la protección de la identidad nacional que generan nuevas tensiones sociales y vulneran derechos que parecían inviolables. Un incremento del debate identitario que evidencia, dejando de lado una visión intercultural en un escenario de crisis, el interés renovado de las primeras economías por mantener una férrea tutela de su economía en clave nacional. Paralelamente, en lo referente al terrorismo internacional, no podemos persistir escondiendo el análisis sociológico bajo el signo de la legitimidad metafísica de la democracia. Es alarmante pensar que una indeseable falta de rigor en el análisis, de consecuencias históricas, sorprenda a Europa una vez más en el lado equivocado.
Después de la fallida de la primera globalización es inviable una reacción proteccionista de la economía real. Temas como el cambio climático, la seguridad ante el terrorismo internacional y sus causas económicas, o la circulación del crédito internacional, son vestigios de una globalización dilapidada, pero que crea aún una irrenunciable dependencia a una administración de alcance global. Por ello, el análisis crítico deberá reinventarse, capaz de generar un nuevo universo simbólico para una ciudadanía global. Protagonista de una segunda globalización, que lleve solventados los retos éticos que la crisis ha mostrado inexcusables. Retos que implican sustituir el sistema financiero de la primera globalización, basado en el crédito y en la economía expansiva, por un sistema financiero que valore inversiones según el cómputo de un PIB que incluya aspectos de sostenibilidad social y ecológica.

 

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