Hipercapitalismo, fractalidad y la caída del Estado Nación:

En los primeros meses del año 2009 avancé en el ensayo El producto inmaterial el cambio de Paradigma aplicado a la socio-economía, y que hoy vemos confirmarse paulatinamente, así como siguen sucediéndose reacciones del sector financiero y de responsables políticos. En el análisis propuse además la necesidad de computar la ética como valor económico, para una red que tasaría los contenidos mediante una parrilla de valor desplegada según el tiempo y actualidad de los datos consultados, y en un contexto urgentemente necesitado de respuestas a los retos medioambientales. Una ética por tanto capaz de determinar y regular el valor de las empresas según criterios de sostenibilidad. Para ello propuse el término valor inmaterial .imm para la distinción de un nuevo valor económico.
Hoy vemos que la misma dinámica de las redes sociales promueve la quiebra de la identidad de consumidor, de masa y de líder, en beneficio de una nueva conciencia para una mente colectiva donde el usuario curador logra organizar con autonomía y elegir la información que forma parte de su imaginario. Las nuevas tecnologías nos enfrentan ya a grandes transformaciones. Los enlaces que adjunto nos permiten valorar la dimensión de cambios que afectan a la identidad del ser humano, a nivel neurológico y social.
Se está generando una simbiosis entre emisor, mensaje y receptor que estructura, según ese binomio ética/actualidad, un nuevo realismo cyborg para un nuevo lenguaje que sólo requiere la intervención de la AI. La eliminación del eslabón que justificaba el papel de un intermediario legitimado para validar la información, despliega cambios estructurales importantísimos que, podemos avanzar, afectan directamente a la legitimidad del Estado Nación. El nuevo papel del ciudadano, como usuario curador, inhabilita la vieja estructura de poder y desregula el diseño socio-económico, para dejar en manos del mismo ciudadano la relación social y económica que en el nuevo Paradigma 2.0 puede desempeñar.
Una sociedad de usuarios curadores es el valor añadido que creo puede mostrarnos la salida de esta crisis. De todos modos, como bien podemos apreciar hoy, la clase media es efectivamente la gran perdedora, y los tiempos que se avecinan exigen de todos nosotros esfuerzo, responsabilidad y una altura de miras capaz de dar prioridad al beneficio a largo plazo. La vida de la inmediatez económica y social ha terminado, justo cuando las nuevas tecnologías disponen en la inmediatez la veracidad y el realismo. De nada sirve ya a las empresas procurarse un beneficio inmediato si sabemos que la rentabilidad se esfumará en una nueva inyección de crédito. Por tanto, la inmediatez de la tecnología nos permitirá recuperar el valor innato, frente al crecimiento ficticio que logra proporcionar la deuda.
Y mientras seguimos inmersos en un escenario de recaída en la Recesión, ambos anticipos que hemos anunciado, los nuevos criterios de valor innato y la caída de la Economía de Consumo, siguen actuales y nos llegan además hoy confirmados con un inequívoco no-retorno a la estructura socio-económica anterior a septiembre de 2008. Pero siguen sucediéndose sorprendentes decisiones que cambian para siempre nuestra realidad, y nos anuncian nuevas dudas. ¿Hoy podemos garantizar la legitimidad de los Estados Nación?
Sorprende la incapacidad que están mostrando los responsables políticos para avanzarse a los mercados y anticiparse con decisiones arriesgadas. Repasando éste último año 2010 y ubicándonos en el territorio de la UE, recordemos cómo sirvieron diferentes informes erráticos y declaraciones desafortunadas según prejuicios culturales, para lograr tipificar la calidad de las economías europeas en dos categorías. Al margen de datos reales que contradecían esas acusaciones (como es el caso de la deuda de España), o de la legitimidad democrática de gobiernos modernos enfrentados a una súbita crisis de origen financiero (es el caso de Grecia o Portugal), la UE despertó descubriendo que había dos categorías de democracias y de ciudadanos ante la violencia financiera. Es así de simple y claro. Poner en duda la legitimidad de gobiernos democráticos, inhabilita de facto y degrada el derecho de los ciudadanos ante los intereses financieros. Las últimas secuelas a esa manipulación de la opinión pública podemos aún identificarlas en las dificultades que está teniendo aún Grecia para recibir de sus socios el apoyo definitivo, frente a la nítida y desnuda depredación que ejerce la especulación financiera sobre las administraciones públicas.
Entendamos cómo esa distracción de la atención pública de hecho ha obtenido doblemente resultados contrarios a los intereses de toda la clase media europea y evidentemente de la misma clase política. Por un lado logró desmovilizar durante unos meses valiosísimos la unidad de acción de la opinión pública europea, identificando un listado de países como nuevo objeto de sacrificio, y alejando de ese modo la atención de los mercados. Por otro lado, conseguía justificar recortes sociales evidentemente adversos a los intereses de la clase media y de la Economía de Consumo, con el dudoso justificante que supone la acusación por mala gestión. Veamos que a la soberanía democrática recibida de las elecciones se antepuso el criterio económico de empresas privadas sin ninguna garantía democrática. Un modo de dictadura indirecta sobre la base de la amenaza, una vez los estados han permitido que el sistema financiero se emancipe de la economía real.
Obviando que sin duda la causa primera de la crisis ha sido la misma dinámica insostenible del sistema, encaminadas a desmantelar políticas sociales las decisiones se han sucedido frente una clara reacción contraria de los países afectados, y con apenas una tímida suspicacia del resto de países. La división entre democracias legítimas y democracias ilegítimas queda por tanto en el inconsciente de la población europea. Y ese trueque de la responsabilidad ante la crisis, ha determinado estos primeros dos años en la UE y ocultado que la verdadera urgencia era y sigue siendo la unidad de sus estados miembros. Es decir, después de dos años, ocultar la necesidad de tomar decisiones conjuntas e inventar responsabilidades se ha desvelado como una estrategia innecesaria.
Finalmente, en los despachos políticos sólo ha quedado obsoleto ese engaño una vez la presión sobre la deuda ha empezado a dirigirse hacia Italia, Bélgica o Francia, países que pertenecen al núcleo duro de la UE. Podemos referirnos a esos misteriosos informes y datos erróneos sobre la deuda española de los primeros meses de 2010, o al apelativo PIGS para distinguir las malas democracias ante el sistema financiero.
De éste último apunte, refiriéndonos a la gestión de la crisis y a ese intercambio de responsabilidades, podemos extraer de nuevo una tercera e interesante consecuencia: persiste oculto a la opinión pública que evidentemente la dinámica insostenible y descabellada del mismo sistema es la causa última de la crisis. Y sustituir esa apreciación exacta y real desvía e impide apreciar que sin duda la causa es el sistema mismo. Y por tanto las decisiones que siguen tomándose hoy, pretendiendo travesar la crisis asumiendo que tan sólo es necesario reparar el sistema con más crédito, son erráticas a medio plazo. Y aunque de ello dependa el bienestar de la sociedad se sigue firmando deuda destinada al sistema financiero y se asumen medidas que toman ya aspecto de quimera quijotesca cuando niegan, de antemano, que es el mismo sistema financiero quién lleva consigo la causa de la crisis.
Al margen de la posible existencia de personas malintencionadas, o de gobiernos irregulares que derrochan los recursos, podemos evaluar la economía occidental como insostenible por el simple hecho de no poder costearse una corrupción que siempre es inherente a todo sistema. Así de simple. La desgracia no es que el sistema integre corrupción. El problema es que no puede costearse la corrupción porque está obsoleto. Juzgar la corrupción directamente responsable de la crisis significa de hecho que el sistema está inhabilitado. Y de hecho la mayoría de la sociedad mundial entiende y reconoce hoy que la dinámica asentada en la economía occidental es medioambientalmente insostenible. Pero nunca hemos escuchado declaraciones de ese tipo de ningún responsable político o económico. Y hoy sólo se debaten en la discusión por decisiones adecuadas, para conseguir “cambiarlo todo para que todo siga como estaba”. Y probablemente esta vez todo deba cambiar de manos.
No quiero extenderme mucho más aportando más datos para describir de nuevo con detalle estos tres últimos años. Es necesario el análisis de la actualidad más inmediata y un esfuerzo renovado por avanzar acontecimientos. Durante el pasado año 2010 ya pudimos advertir cómo la crisis financiera revelaba una nueva distribución de la inversión que alejaba el centro económico de los países de la OCDE y de la Economía de Consumo. Me remito ahora, para poder ya avanzar hacia la actualidad, a uno de los fragmentos de mi último ensayo de consulta aquí. Finalmente, podemos acordar que sin duda, una de las conclusiones hoy más visibles, es la inhabilitación de facto de las ideologías socio-políticas.
LA CAÍDA DE LOS ESTADOS NACIÓN:
Entendamos que si el análisis del sistema financiero y las decisiones económicas se deben a la existencia de los Estados Nación, es definitivo que evidentemente la gestión hasta la fecha es reprobable y censurable. Si por otro lado, el sistema financiero se decide y se está mostrando contrario a la existencia de los Estados Nación, sin duda sus objetivos se están cumpliendo con éxito. A partir de esta pregunta, sobre la legitimidad de los gobiernos, veremos surge un nuevo factor que parece justificaría, según la perspectiva del sistema financiero, la eliminación de los Estados Nación.
Creo que podemos remontarnos al mismo día que se aprobó el Plan Paulson para ejemplificar esa dinámica, en una fecha donde quedó ya trazada la senda a seguir para desvalijar las arcas públicas. Con la caída de Lehman Brothers se perdió para siempre la oportunidad de seleccionar, regular y fiscalizar esa deuda tóxica, y por tanto se dejó en manos de los responsables económicos un ejercicio que debió quedar bajo la tutela política. Además, el Plan Paulson significó la primera entrada de capital público al sistema financiero. Los mismos miembros del sector republicano forzaron una segunda votación, contrariados por una decisión que rompía con la tradición liberal. La segunda votación permitió un precedente que desvirtuaba de facto el diferencial de los bancos internacionales, rompía las reglas liberales de la libre competencia y provocaba una inmediata intervención de bancos centrales de otros países. Ya apunté en ese mismo instante, que aquella decisión significa la definitiva caída de la última de las ideologías sociopolíticas. Añado un fragmento del 23 de agosto 2009, del ensayo El producto inmaterial:
“En los días más próximos a la fallida del banco Lehmann Brothers, sin duda fueron los mayores defensores del libre mercado quienes vieron entrar en conflicto sus posturas ante la violencia de la crisis. Republicanos y demócratas parecían defender des del mismo lado del Congreso de EEUU el rechazo a utilizar fondos públicos para el rescate financiero. Los efectos de la crisis nos llevan inevitablemente a otro mundo. Puesto que reponer los activos tóxicos con dinero público de ninguna manera permitirá reanudar la historia donde la habíamos dejado. Es del todo improbable. De igual modo que nunca podremos regresar al instante anterior al umbral de una puerta, que ya hemos cruzado, y jamás retomaremos des del instante anterior, la utilización de fondos públicos suscita una nueva perspectiva sobre datos y análisis económicos.
Hoy podemos afirmar que los estados nos han comprado un sistema económico con fondos públicos. Mientras el sistema neoliberal ha saltado para siempre del correr de la historia, una decisión política permite hoy que en el parqué se practiquen las reglas neoliberales, pero está de más seguir pensando que están legitimadas por los hechos, que es el mejor sistema económico posible. La historia le ha retirado su manto de protección, y las circunstancias no parecen pronosticar un desenlace rápido. De hecho, no hay paso atrás. Y aún desconocemos de qué manera y hacia dónde nos dirigimos. Lo cierto es que se abre una brecha irreparable con el año anterior a la crisis.
De momento, podemos advertir que la decisión de inyectar dinero público ha disparado ya la deuda de los estados. En España, a día de hoy, agosto de 2009, el déficit apunta al 9% del PIB. En EEUU es del 11% del PIB. Una decisión que quizá será resuelta con subida de impuestos, o variaciones del valor de la moneda en el caso del dólar”.
Hoy, tres años después, una vez las arcas públicas ya han desplazado billones de dólares y euros hacia el sistema financiero, firmando nueva deuda, hipotecando el futuro de toda una nueva generación, cabe aún preguntarse qué ha causado esta nueva dinámica, y a dónde nos lleva la emancipación del sistema financiero y el progresivo vaciado del estado.
Intentemos un análisis simple y claro. La industrialización del siglo XIX, los avances tecnológicos y el progresivo aumento en la productividad, y finalmente la implantación de la Economía de Consumo, levantaron un sistema financiero a partir del valor de las acciones de empresas surgidas en la economía real. Durante el siglo XX y hasta fechas recientes, la capitalización de las empresas lograba beneficios suficientes, reinvirtiendo de nuevo en el sistema financiero parte de sus ganancias. Sin una dependencia excesiva al crédito la misma liquidez del sistema lograba equilibrar los riesgos que también comporta. Diferentes crisis durante el siglo XX se fueron solventando con mejoras tecnológicas, dominios territoriales sobre recursos o con políticas de desregulación del mercado.
A partir del año 2001 la competitividad en la escena internacional de las nuevas economías se podía identificar en el diseño de los productos bursátiles. Las nuevas tecnologías aplicadas a la inversión se mostraron eficaces para acceder a una mayor complejidad en el crédito, proporcionando una aceleración y globalización que finalmente generaba más beneficios, que cada vez eran más elevados, más inmediatos y más breves. Pero finalmente respaldados con la firma de nueva deuda que permitía la inversión china en bonos. Esa inmediatez ocultó la enorme carga de riesgo que estaba acumulando el interbancario y finalmente, de nuevo, la dependencia a la deuda quedó en evidencia con la fallida de Lehman Brothers.
Pero todos los patrones que se han aplicado a la economía occidental han seguido demostrando siempre una dinámica insostenible, incapaz de sufragar sin crédito el coste que supone la inflación del mismo sistema. Y todos podemos intuir y analizar que las limitaciones medioambientales son ese virus latente que una vez tras otra recuerda que el sistema de crecimiento ilimitado es insostenible. Implantada con éxito en las economías de EEUU y la UE, a la Economía de Consumo debemos la existencia de la clase media. Mientras las economías emergentes siguen ganando terreno a las más avanzadas, buscando su propio bienestar y repitiendo el modelo occidental, ese límite que establece el equilibrio medioambiental no distingue fronteras o países y sigue esperando una nueva oportunidad para demostrar que la firma de nueva deuda es insostenible.
En una simple operación matemática, la cifra que computa por un lado el sucesivo aumento del coste de la energía y de los recursos naturales, con la cifra que aporta por otro lado la recuperación con beneficios según mejoras en la productividad, con nueva inversión en tecnología, control de territorios o medidas sostenibles sólo a corto plazo, muestran un resultado siempre negativo. El sistema siempre obtiene una cifra negativa que debe ocultar con nueva deuda. Por tanto, así como aumenta la complejidad socio-económica aumenta siempre de nuevo la dependencia a nueva deuda y la insostenibilidad medioambiental. Y sobre esa deuda se establecen las estructuras de la Escasez. El beneficio llega con el préstamo de un crédito imprescindible, para formar parte de un sistema que nunca permite un beneficio sin la firma de más deuda.
Veamos que esta vez la gestión de la crisis ha desplazado la cifra de deuda privada que acumuló el sistema financiero occidental, convertida hoy en deuda pública. Pero después de invertir cifras de deuda pública desorbitadas, sigue vigente esa misma fragilidad de la economía occidental para vencer un mal que le es inherente. La Economía de Consumo y con ella la clase media, han sido y siguen siendo parte de un sistema que sólo funciona mediante una deuda que siempre aumenta hasta ser inasumible y provocar una crisis. Y en esa dinámica el crecimiento ha sido siempre un espejismo pagado finalmente con el coste medioambiental que implica acelerar la depredación de las materias primas o de las sociedades sometidas al dictado de la economía occidental.
Pero además, con esta crisis deberemos añadirle la difícil competitividad que en el nuevo escenario global suponen nuevas economías sin derechos sociales. En éste sentido creo acertado prever un desmantelamiento del Estado Nación. Una vez ya el sistema financiero ha absorbido toda la liquidez que podían proporcionar los estados hipotecando futuro, el recorte de políticas sociales es sólo un primer eslabón hacia una dinámica que difícilmente podrá corregirse si siguen creciendo las economías emergentes. Veamos por ahora cómo los bonos de deuda superan ya la cifra aprobada por el Congreso de EEUU, y el movimiento Tea Party, de corriente conservadora, se postula claramente a favor de dejar el Estado inoperativo, sin crédito para los funcionarios y sin posibilidad para que el estado siga ejerciendo su papel de gestor público. Por otro lado en la UE los recortes del Estado del Bienestar y los planes de rescate a Grecia, Portugal e Irlanda son claras medidas que adelgazan la operatividad de los estados e invitan hoy, como último recurso y de modo claro, a disolver las soberanías en el marco de la UE.
Además, la actualidad más inmediata nos permite describir una deuda pública impagable a medio plazo, que además acarrea el sobrecoste elevadísimo que supone la especulación por riesgo de impago que añade el mismo sistema financiero. Y mientras los estados se están vaciando, perdiendo capacidad de maniobra ante los acontecimientos, esa dependencia a la deuda que sufre la Economía de Consumo y que las políticas de liberalización habían podido compensar periódicamente, hoy sigue en activo. Añadamos que el crecimiento de las economías emergentes sigue al alza y la competitividad es cada vez más evidente y seguirá siendo más evidente. Por tanto, la deuda contraída para salvar el sistema financiero es sólo un espejismo para recuperar de nuevo una economía que es insostenible y requerirá de nuevo firmar más deuda.
Pero esta vez pongamos en duda la existencia de los Estados Nación como novedad asombrosa e inquietante. Creo que éste nuevo factor determina los acontecimientos y perfila el desenlace hacia un nuevo equilibrio económico. Podemos lanzar esa hipótesis. Podemos prever que la evolución de las economías avanzadas ante las economías emergentes pasa por la disolución de los Estados Nación. Las nuevas tecnologías lo permiten, pero los cambios son alarmantes e inquietantes.
Veamos que hoy, de nuevo ante la elevada y creciente competitividad de las economías emergentes, la deuda pública se utiliza para dar liquidez a las economías occidentales en el mercado internacional. Por tanto ese mismo crédito que hasta hoy se firmaba para pagar el Estado del Bienestar hoy se utiliza para competir en el mercado internacional. De modo que, y ésta es la novedad, los bancos tienen garantizado el crédito mediante la firma de más deuda pública, pero el impago de esa deuda pública afecta sólo a los estados, que deben enfrentarse a la especulación por impago, convirtiéndose de facto cada estado en un banco más a competir en el mercado financiero internacional. Por tanto, los Estados Nación han perdido la legitimidad que de forma ontológica recibían desde las primeras fundaciones.
Por el hecho de considerarse estructuras con identidad inmanente e inquebrantable, la economía de los estados siempre había dispuesto de libertad para endeudarse. Hoy esa libertad ha desaparecido. Cualquier estado se ve obligado a justificar que sin duda podrá devolver el crédito o verse obligado a vender su Estado del Bienestar, sus empresas públicas o incluso su territorio, como se propuso en el caso de Grecia. El sistema financiero internacional actúa con toda impunidad a pesar de causar estragos en la sociedad civil, de fragmentar la realidad misma en miles de valores bursátiles para un hipercapitalismo de la materia social, mientras los bancos siguen recibiendo la liquidez que firman los estados con más deuda. Y ese parece por ahora el precio que debemos pagar al pretender mantener un sistema bancario propio, en el marco de un sistema financiero internacional emancipado de la economía real. La opción contraria implica que la economía occidental pierda su capacidad de financiación. Por tanto, ante la duda “más estado o más financiación”, parece claro que la respuesta es más financiación.
A partir de esta hipótesis ¿qué nueva estructura puede reemplazar los Estados Nación? Los hechos me acercan de nuevo al ensayo Threeinning System, donde ya pude concluir que sin duda todas las identidades se enfrentarán a la afectación extensible que supone la entrada de la AI como intermediaria entre realidad y humanidad. Añado un fragmento del ensayo:
“Como ya hemos indicado, el algoritmo llega como gestor de la narración histórica. Para un nuevo tiempo de naturaleza insíncrona, donde las identidades evolucionarán en una afección extensible, implicadas en el diseño de una estructura fractal. La identidad de cada objeto o sujeto, hasta hoy entendidos como totalidad, es emplazada por tanto hacia una permanente transitoriedad. La AI expone la realidad al registro extensible. Fragmentando la linealidad y uniformidad del tiempo, la unimensionalidad del espacio y la estabilidad de identidades físicas. A nuevas nociones para tiempo, espacio e identidad, será necesario aplicar reinterpretaciones, que a su vez afectará aspectos de la sociedad, la economía y la política.
La AI muestra la sociedad bajo la estructura del fractal. Con profundos cambios estructurales que ya podemos reconocer en ámbitos de la empresa, la política, o entre individuos de un mismo territorio. Toda identidad se ve expuesta a la naturaleza extensible del registro algorítmico, a la fractalidad. Donde el sujeto, como uno más, deberá administrar el continuo de su existencia, de su identidad, en definitiva de su narración biográfica”. 
Conociendo de antemano que nunca la economía real logrará suficiente beneficio para no depender nuevamente de más deuda, los responsables políticos aceptan reeditar la economía basada en la Escasez. El enlace que añado aquí sirve para ilustrar el cambio que implica el abandono de la deuda en una nueva economía en tiempo real. Mark Frazier, presidente de openworld.com nos propone en éste post una economía con monedas personales, que permite un intercambio de los valores innatos que cada ciudadano puede ofrecer sin intermediación. De modo que cada persona interactúa libremente desde su Personal Media. La vida asociativa que logra tejer en su red de contactos es, por afinidad al valor innato que logra producir, existencia económica y social.
Ese libre acceso al valor nos permite referirnos al Open Value. Y en oposición a la libertad de acceso al valor se establecen las estructuras de Escasez. Diseñadas para limitar a una gran mayoría de la población el acceso al valor. De ese modo el productor de valor logra especular según controla las necesidades más básicas para la vida. Michel Bauwens nos acerca a la realidad p2p, al trabajo entre iguales. Una estructura social que comparte el valor y por tanto inhabilita el principio jerárquico y la autoridad.
Parecería por tanto que el nuevo escenario que vemos abrirse nos propone motivos para la esperanza. Pero la caída de los bancos y del sistema financiero occidental, sin antes diseñar una economía capaz de sustituir la actual, nos llevaría a una estructura de Escasez. Las protestas que hoy todos acordamos necesarias y legítimas, nos permiten vernos y reconocernos a todos dentro de un proceso de cambio que nos implica, nos compromete y nos exige esfuerzo. Hace tan sólo dos años parecía improbable una protesta de esa magnitud, pero difícilmente podremos obtener cambios significativos sólo con la presión y la protesta. Entendamos que hasta llegar a esta crisis, antes se han decidido y tomado muchas precauciones, para que todo sea como debe ser en beneficio de un círculo limitado de beneficiados.
Ya anuncié en mi propuesta Threeinning System que la actual crisis requerirá, como primer paso imprescindible, que la economía real se gestione con autonomía del sistema financiero. Desafortunadamente las decisiones que se han tomado dejan las arcas públicas vacías e inhabilitadas para tomar nuevas decisiones económicas. Urgentemente, ante la dificultad para tener acceso al crédito la administración pública deberá profundizar en el Open Gov y Open Data. Sacar el máximo provecho a las nuevas tecnologías, la autogestión, la participación del ciudadano. El usuario curador es el gran valor añadido que aún conservan las economías avanzadas. Esa es la oportunidad que creo tienen los estados para seguir administrando lo público.
Ya hemos hablado de los efectos que tiene la nueva tecnología sobre la identidad de consumidor, de masa o de líder. Podríamos referirnos también a los cambios que ejerce la AI sobre el objeto o sobre el concepto, pero nos alejaríamos del argumento del actual texto. Pero sí podemos de nuevo mencionar la desaparición del Estado Nación. Evidentemente no estaremos hablando de anarquía ni de catástrofe. Pero sí veamos que cambia el papel del ciudadano y su relación con lo público. El estado entendido como ente superior, capaz de tutelar paternalmente al ciudadano es sustituido por una interactividad social de doble dirección, donde la persona es parte de la sociedad, pero además ejerce como ciudadano y es representante directo de la sociedad. Ya que cada opinión personal construye la opinión pública y lo público es propiedad de cada persona. En éste sentido el Estado Nación es una identidad que queda vaciada de significado y de voluntad política.
Veamos cómo se está construyendo una estructura autónoma de lo público, donde cada ciudadano es representante directo y responsable de lo público. Un ejemplo claro es la creación de las monedas personalizadas que ya hemos visto. Otra propuesta es el Bitcoin, y que recientemente recibe una fuerte y clara aceptación para monetizar trabajos de artistas que participan en las protestas #occupywalstreet. Debemos también sin duda referirnos a las formas de financiación crowdfunding, verdadera dinámica de autofinanciación que al margen de estructuras basadas en la deuda permiten capital suficiente para llevar a cabo proyectos. Recientemente, cómo muestra el enlace, se ha iniciado el diseño de un logo que distingue en proyectos desarrollados con crowdfunding, alejados de prácticas basadas en la deuda, el valor añadido de la sostenibilidad socio-económica. Evidentemente quiero también citar el importante trabajo que lleva a cabo Michel Bauwens, impulsando la relación p2p de intercambio de valores innatos, en sustitución de estructuras de Escasez que retroalimentan con deuda un crecimiento ficticio. En el enlace que añado podemos consultar una extensa entrevista a Bauwen.
Vemos por tanto cómo se está estableciendo una estructura al margen del sistema financiero, para una nueva economía donde el papel del ciudadano en la sociedad se define al margen de intermediarios según su libre acceso al valor innato que aporta a la sociedad. Una nueva estructura basada en la relación p2p entre iguales, con monedas personalizadas o de libre acceso, y con nuevas metodologías de financiación que inhabilitan el papel de los bancos.
Como segundo paso a seguir, es evidente que deberemos garantizar que el sistema financiero se readapte de nuevo y acate la voluntad democrática, para servir a los intereses comunitarios, o bien desaparezca convertido en un nuevo modelo de economía basado en la Abundancia. Ante el nuevo papel de la ciudadanía 2.0, el enlace que añado describe perfectamente un conflicto global que afecta hoy la legitimidad de un viejo modelo de autoridad y poder, construido a partir de la limitación del valor y la dependencia a la deuda. Las nuevas tecnologías permiten hoy al usuario curador localizar los focos de Escasez, combatirlos y por tanto definirse desde la voluntad por exponer su valor innato, aportando como ciudadano a una sociedad que deberá dar acceso libre a la Abundancia.
No podemos permitir que la mayoría de la sociedad se vea de nuevo condenada a la vida marginal que implicaría una reedición de la Escasez Artificial vivida durante siglos. Bauwen nos menciona desde la P2P Foundation el trabajo de Kevin Carson, donde destaco especialmente el término “artificial property”. Con la mención a la artificialidad Carson completa una noción de Escasez que evidentemente está provocada de modo arbitraria para generar especulación con el valor.
Me parece apropiado concluir que si el objetivo último de toda vida en comunidad es buscar la mejor forma de garantizar la plenitud de sus miembros, la nueva complejidad que hoy proponen las nuevas tecnologías nos invita a redefinir un nuevo objetivo para las políticas de izquierdas. Veamos que de nada nos sirve ya un estado paternalista, que pretenda unificar la igualdad de conductas del trabajador. Ni nos sirve tampoco una administración pública que pretenda eliminar la iniciativa ciudadana. La nueva línea que trazan las nuevas tecnologías sustituye la lucha de clases y se define dividiendo estructuras, sociedades o empresas que diseñan Escasez Artificial, o bien buscan garantizar el libre acceso al valor abriendo el flujo de la Abundancia. Un continuo temporal abierto al valor innato de cada ciudadano y que no requiere de liderazgos ni de conceptos, dispuestos para focalizar voluntades. Añado un interesante enlace al trabajo de investigación que realizó Loren Carpenter con la inteligencia colectiva. El vídeo muestra cómo los grupos pueden organizar de forma orgánica sus decisiones sin antes pactar objetivos. Éste trabajo nos permite valorar innecesarias y considerar irrelevantes las acusaciones dirigidas a los movimientos de protesta #democraciarealya y #occupywallstreet, y que demandan proyectos e interlocutores. Estaremos hablando por tanto de un flujo, de un continuo temporal, donde las conclusiones siempre quedan abiertas a la reinterpretación y procreación hacia nuevos conclusiones. Sin necesidad de localizar productos intelectuales con propiedad privada. El enlace al texto de José Baldaia nos permite complementar esta noción de flujo creativo. Donde los resultados quedan siempre abiertos a la reinterpretación y procreatividad.
El flujo abierto en una estructura de Abundancia no requiere limitar el acceso al valor ni privatizar productos intelectuales. Ya que de forma inmediata todos podemos tener acceso a las aportaciones que de modo común se disponen en beneficio mutuo. Contrariamente, veamos que la Escasez Artificial se ha construido siempre, durante siglos, como estructura capaz de limitar el valor a una gran parte de la sociedad. Como ya hemos dicho para de ese modo estimular la especulación sobre la propiedad a partir de la noción de escasez. Y sobre esa limitación del valor se han creado las estructuras jerarquizadas según proximidad con el poder.
La jerarquización de las estructuras sociales se ha prolongado durante siglos de diferentes maneras. El monoteísmo sirvió para estructurar sociedades que carecían, en medios hostiles como el desierto, de referentes suficientes para establecer de otro modo vínculos entre sus miembros. Precisamente en sociedades con una naturaleza opulenta, el imaginario colectivo ha girado mayormente sobre estructuras panteístas o mitologías animistas. Por otro lado esa dominación de la estructura social mediante influencia monoteísta ha llegado hasta nosotros con la figura del líder de masas, el concepto o la ideología política. Formas todas ellas de focalizar voluntades sociales, de unificar intenciones y capitalizar el valor de unos miembros por encima de otros. Podemos pensar que evidentemente han sido y siguen siendo metodologías válidas, pero el análisis nos permite identificar diferentes funciones que según cada estructura ofrecen diferentes resultados.
Para el diseño de estructuras que equilibran la Escasez y la Abundancia podemos establecer, una vez retirada la opresión y el ejercicio de Escasez, tres factores universales que de modo espontáneo emergen sustentando y fundamentando la relación social: el valor, la empatía y la eficacia. Éste texto de Mohamad Tarifi nos habla de un estructura modular que permite a las comunidades suscribirse “to diverse economic parameters while still being part of a larger system”. La estructura que nos propone está abierta a la posibilidad de crecer indistintamente de adentro hacia afuera, o de arriba abajo. Hacia una complejidad que de forma progresiva añade mayor número de población con acceso al valor. Un acceso al valor que implica también la libertad de beneficio.
Podemos identificar intermitente y progresivo el avance hacia el libre acceso al valor y al beneficio. Contrariamente la recaída en la opresión aparece también gradualmente en la historia de la humanidad, en diferentes etapas marcadas por factores como la presión demográfica o la adaptación al medio. Esa ambivalencia entre Escasez o Abundancia nos permite identificar el factor Open Earning, que nos aproxima de modo progresivo hacia el estado natural de la sociedad humana: el libre intercambio, la libre producción y la libre tasación de valores innatos. Tres criterios de transparencia que concilian hacia el libre acceso del beneficio, inhabilitando el principio especulativo del objeto llegado con el valor inmanente de la reliquia. Y cuando proponemos liberar los objetos de valor inmanente sin duda aludimos al arte. Ámbito donde de forma más evidente ha quedado definido ese culto al objeto único, al valor especulativo del objeto irrepetible. Podemos identificar personalidades históricas que han permanecido señalando un logro, desde una perspectiva humanista, que consigue ejemplificar conductas y persistir como valor el paso de los años. No obstante, la producción de objetos susceptibles de obtener valor artístico queda siempre sólo accesible a aquellos autores que cumplen con los requisitos apropiados, y que agradan a quienes están dispuestos a especulador con el valor.  A partir de los años 60 la vanguardia cultural quedó secuestrada por la inversión, por el interés especulativo del sistema financiero. Determinando el imaginario colectivo con películas taquilleras, salas de arte, museos y publicaciones. Erigiéndose la llamada industria cultural en un sector que finalmente se han visto obligado a cumplir con el imperativo económico. El criterio de libre acceso al valor también deberá afectar a un sector cultural que hoy persiste destacándose como signo distintivo, legitimando la autoridad y las diferencias sociales.
Veamos finalmente que el gran cambio que proporciona la AI se debe precisamente a esa simbiosis que ya hemos mencionado entre emisor, mensaje y receptor. Permitiendo obtener una estructura a partir de un estado natural de la sociedad humana, resultado del libre acceso al valor, y mediante el flujo abierto hacia una Abundancia que precipita la estructura hacia la fractalidad, término para el que añado de nuevo un enlace al ensayo Threeinning System. Un término que de nuevo, nos permite aproximarnos a las redes complejas que podemos encontrar analizando la estructura neurológica del cerebro o bien una topografía de la red global de comunicaciones.
Por tanto, quiero acabar éste breve texto, señalo que nos enfrentamos hoy a un presente que nos proporciona enormes oportunidades para esbozar y programar una nueva estructura socio-económica, capaz de superar en complejidad y eficacia todas las anteriores.

 

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